20.8.15

Sosiego

En mi memoria se mantiene el recuerdo de mi primera vez. La primera pero no la última oportunidad que tuve, tengo y tendré de nadar sobre la luna… Sobre la luna o posiblemente su reflejo. Tal vez no fuese ni uno ni lo otro; quizá –una posibilidad igual de remota que incierta –sólo se tratase de un período de exquisita locura.

Tú, intenta hacer lo mismo que yo: deja que una mente en blanco olvide el entorno y tu yo físico.

El contacto manso y acogedor de toda su superficie. Un cuerpo tibio que te envuelve por completo como si de un manto se tratase. Te atrapa. No te suelta.

Venga, prueba, es ella la inhibición de los problemas, es una calma estacional.

Era una sensación apacible; cargada por un falso silencio y acompañada de un suspiro por melodía. Allí dentro, sin aire, veía a la fémina que creía conocer, la soledad. Pero esta vez, al contrario que las otras veces, era un ser agradable y modesto.

Ella es el sedante para un cerebro que no para, para un corazón que siente y lamenta…


…Para un cuerpo y una realidad que te abandonan.





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