24.9.15

Fuego y ceniza.

Y dentro de aquella desastrada habitación volvió a soñar con ella. A desear su cálido tacto, a palpar la suavidad de su piel...

La besa, besaba con la ternura de un amante fiel, con la confianza de un ingenuo infante…, con la desesperación y melancolía de alguien que sabe que el día de su muerte se avecina.

Sus dos cuerpos, desnudos, se  entrelazaban como dos piezas que encajan a la perfección. Él sentía el cálido y esponjoso tacto de sus senos. La deseaba, la necesita… Se aferra, aferraba a su engañosa pureza.

Pestañea, pestañea, pestañeaba…

En la pálida piel de la mujer se tiñen finas líneas color fuego y ceniza. El calor desprendido empezó a ser asfixiante; humo carbón salía de sus cuerpos y, el sudor, en gotas de espontáneo fuego se convertía. El sueño termina, llevándose la magia y la vida consigo. El hombre entra, entraba en la mujer de forma desesperada y brusca, pero la penetra triste y sin ganas, sabiendo que el placer será mínimo.

Cierra las manos y aprieta  los puños de rabia. Se clava las uñas en la carne de sus palmas. Deja de sentir. Observa, atónito, como sus brazos empiezan a desvanecerse; convertirse en grisáceo polvo. La mujer sonríe, lo quema con la mirada. Sus líneas roja y negras son cada vez más profundas, la consumen del mismo modo.

El hombre se siente, sentía  imponente; tan solo le quedaba observar como se consumía con quién creía ser su amor. Un amor que nunca fue vida.


Esta noche la brisa nos ha traído arena gris…





6 comentarios:

  1. Me encanta ^^
    La frase final es <333

    Muackss!

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  2. Muy lindo Andreu, tenés un gran talento para escribir. Me encanta, y es cierto, la frase final es hermosa.
    Un abrazo :)

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    1. Ay, Mariana, cuanto tiempo. Gracias por tu comentario, me pasaré por tu blog en brevas.

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  3. Hola Andreu!! che esto es genial, a mi lo que mas me gusto es como utilizaste los verbos, un gran trabajo!
    Saludos!!

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