7.10.15

El pequeño ladrón de sombras - Marc Levy

Ficha técnica:

Título original: Le voleur d'ombre            
Autor: Marc Levy.
Editorial: Planeta S.A
Nº de páginas: 251.
Fecha publicación: 2013.


Sinopsis:
El protagonista de El pequeño ladrón de sombras es un niño, sin nombre, que vive sólo con su madre en un pequeño pueblo de Francia hasta que un día descubre que tiene un don: nuestro protagonista puede hablar con las sombras y a través de ellas descubrir los miedos y sueños de la gente... un don que le puede ayudar a ayudar a los demás y también a sí mismo...
Una historia de amor con el sabor de los cuentos de siempre.


Crítica:

La acción empieza con un protagonista de unos doce años que resulta ser el nuevo de clase. Esta parte de la obra es, a mi parecer, la más corto. Refleja la experiencia de un chico en la escuela y narra en tercera persona la experiencia de vivir el teórico abandono de un padre por otra mujer. Si he de caracterizar al niño, lo describiría de observador; se fija en las palabras, gestos y acciones de los demás y se genera preguntas para sí mismo.

Esta parte es algo infantil y consigue hacernos ver la vida como si fuésemos unos niños. Elecciones para delegado de clase, los primeros amores frustrados, los primeros amigos de verdad (Luc o el conserje, por ejemplo)... El inicio real de la vida consciente y de la pubertad. 

Este libro tiene algo de paranormal, pues el protagonista tiene la capacidad de hablar con las sombras y estas le cuentan los miedos de los demás.  Lo bueno, o malo, de esto se palpara en repetidas (pero no muy constantes) ocasiones  y, pese a la falta de sentido racional, funciona dentro de la historia.

Una cosa que también es importante, y yo por alguna razón tiendo a dejarla de lado, es que nuestro protagonista conoce de forma espontánea a Cléa. Una chica sordomuda que terminará apoderándose de su atención con tan solo conocerla de seis días. Se forjará una especie de lazo férreo al que tampoco se le dará importancia en el desarrollo de la historia.

La segunda parte de esta novela empieza con nuestro protagonista en cuarto de carrera de medicina.  Y es en la facultad donde conoce a quién será su pareja (un tiempo al menos) sentimental, Sophie.

Entre la primera y la segunda parte transcurre tanto tiempo que se produce un contraste a la hora de ver el mundo. De pequeño era curioso y sin embargo, de mayor se vuelve más rutinario y menos interesado en lo que le rodea.

Vive una vida de lo más ajetreada y mediante una bonita narración y unos diálogos maduros, Levy nos retrata lo complicadas que pueden ser las relaciones entre las personas. Y más allá de las relaciones, vivir satisfecho de uno mismo.

Observaremos el declive de esas relaciones (o sus altibajos, depende del quién) y, además, la tristeza de perder a alguien querido cuando tiempo atrás el protagonista aplazaba los encuentros. Es decir, la pérdida de algo cuya persona no creía posible perder ya que en su mente no se concebía la idea de que nada es eterno.

Es una obra muy madura cuyo final, pese a ser  un poco de cuento de hadas, es el que termina dándole un significado a las más de doscientas páginas que componen el libro. Sienta como un terrón de azúcar en el amargo café.

Una lectura plenamente recomendable; sencilla, de fácil lectura y con un trasfondo complejo. Muy buen sabor de boca, la verdad... 


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