14.10.15

Hoy, RPDC


[Este escrito tiene su tiempo]

Es curioso que pese a estar acostumbrados a leer artículos y noticias horribles sobre Corea del Norte, no dejamos de observar éstas con el mismo pavor que la primera vez. Y es que nuestra manera de pensar se ha visto influenciada de tantas maneras por los medios de comunicación y el sistema educativo, que esta ‘’república democrática’’ nos parece el mismo infierno.
¿A qué viene Corea del Norte ahora? Pues parece ser que hoy ha salido en bastantes periódicos una noticia que informa de que Kim Jong-un ha ordenado la ejecución de quince personas en lo que llevamos de año.
No malentendáis esto, lejos estoy de querer justificar cualquier acción así de cruel. Sin embargo sí que me gustaría analizar –superficialmente al menos- la misma noticia.
De primeras me he fijado que en todos los periódicos el único pilar que respalda la noticia es un argumento de autoridad del servicio de inteligencia surcoreano. Ya me diréis vosotros la credibilidad que tiene Corea del sur en lo que respecta a la del Norte. Porque, que la guerra entre estas dos fuese desde 1950 a 1953 no quita que a día de hoy siga habiendo una gran hostilidad. No me creo que el títere de Estados Unidos pueda ser objetivo a la hora de hablar de su país vecino.
Eso por un lado, pero por otro está la falta de pruebas físicas. Es decir, documentos y fotografías. Porque lo que sí que resulta curioso es que pese a decir quién ha descubierto esos datos, no muestran ningún documento o fotografía del suceso. Simplemente, buscan en Google imágenes del presidente del comité de defensa nacional –porque, al contrario de lo que se piensa, no es el líder.- y las exhiben en la portada. Ni que ver a ese hombre pasear con sus oficiales fuese algo de interés general.
En cierto modo me entristece ver como nos siguen vendiendo la misma burra de manera tan mediocre a través de noticias y documentales. Y no pongo en duda que allí también habrá un tipo de manipulación o ciertos puntos malos. Pero mi punto de vista aquí, en occidente, donde parece ser que ya no se cuestiona el qué y el cómo de lo que nos dicen. Simplemente lo creemos ciegamente y ya.

No sé porque la gente se fija tanto en la RPDC cuando tienen los abusos policiales y políticos más cerca, en los países que, por lo menos, presumen de ser democráticos y pocos lo cuestionan. Nos hemos acostumbrado a que piensen por nosotros.

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