26.10.15

Uno mismo - Pequeñeces

A veces trato de fingir indiferencia respecto a lo que piensa el resto sobre mí. Tanto es así que hasta llego a convencerme a mí mismo con una mentira y, para bien o para mal, ésta forma un orgullo y una arrogancia que aparentan sólidas... No son más que un espejismo. O una de las múltiples caras que vemos frente al espejo. Pero mientras trato de consolidar a mi yo la realidad y su relativismo se estrellan contra mis certezas y pensamientos hasta hacerlos temblar.

Tiemblan, llenos de dudas, no saben si actúan bien o mal. No saben qué es bien y qué es mal. Y pese a que todo el mundo pone en boca que pensar y ser por uno mismo es lo correcto, lo cierto es que después todos resultan producto de unas convenciones que determinan su comportamiento. No son realmente ellos mismos, pero ignoran este hecho.

En momentos de orgullo he tratado de creerme que la soledad que siento a menudo es una de las condiciones que tienen las vidas destinadas al éxito, o la consecuencia de osar a ser yo mismo. Yo y mis ideas, no cientos y ideas plagiadas.

Ser uno mismo resulta tan arduo a la vez de extraño... ¿Quién sabe? Quizá yo también esté actuando conforme el prototipo.

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