18.4.16

Claustrofóbia.

¿Cómo explicar con todo lujo de detalles esta sensación? Realmente dudo de la capacidad de las palabras, de mis palabras para expresar como me siento en este mar de turbulentas aguas o para poder daros una vaga idea sobre mi persona. Náuseas. Quizá el concepto solo lo define todo. Asco por mí, asco por todos. Agonía por una vida de la cual sigo preso bajo las cadenas de metal.

Esto es un profundo pozo en cuyo fondo estoy yo tratando de escalar la rocosa pared de granito. Me agarro a ella desesperado y a sabiendas que esos noventa grados de ángulo son demasiado para un cuerpo débil como el mío. Dejo en la piedra el rastro de roja sangre proveniente de unas manos de cayos y brechas llenas que en silencio ahogan un sollozo infantil.

Una y otra vez trato de subir. No pude, ahora no puedo, ¿podré? Y es que no sé como mi mente pretende cambiar el cielo más allá del que este espacio me deja ver, si a duras penas levanto dos metros del húmedo suelo.

Ojalá pudiese asomar aunque fuera el rostro. Por lo menos el horizonte se presentaría ante mí claro y directo. Cargado de esperanza y vacío de preguntas.

Y aún con la razón consigo espantar algunos miedos y prejuicios. Doy patadas al recargado aire buscando golpear los fantasmas, las sombras que me carcomen una y otra y otra... Hasta que me valga más la pena desear la muerte que tratar en vano de rozar el cielo con la yema de unos desgastados dedos.

6 comentarios:

  1. ¡INCREÍBLE! ¡FASCINANTE! ¡APLAUSOS!
    Ah, y me he sentido terriblemente identificada.

    Me encantó, sinceramente.

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  2. A veces es mejor quedarse en el pozo, porque es donde más a gusto y seguro está uno...
    Un saludo!

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  3. Felicitaciones por el blog, está muy bueno, excelente relato.

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