13.7.16

Colapso

Os dejo esta reflexión que escribí hará un año, quizá dos. ¿Quién sabe? Igual estoy tratando de justificar mi ausencia.

Llega el verano y con él, un tiempo libre gigantesco. Estos días son lo que todo estudiante anhela desde que entra en la facultad o el instituto; y sin embargo, una vez llega, nos sentimos tan abrumados por la cantidad de tiempo sin obligación que valga que no sabemos de qué forma sentirnos realizados. Es de esa forma como, poco a poco, vamos malgastando el tiempo haciendo el vago hasta que llega el momento de volver a los estudios y, es en ese entonces, cuando nos quejamos por el final y lamentamos el tiempo perdido. Pero, ¿el final de qué?, ¿de no haber dado pie con bola en dos meses?

A mí tanta libertad de tiempo me asusta, me atormenta. No puedo dejar de pensar en qué debo aprovechar las horas, si dedicarlas a aquello que más anhelo o pasarme por casa un par de horas. Y pese a tener una voluntad, esta se corrompe a medida que pasan los días; un día haces el vago, otro organizas mal el tiempo… Llegará el final del verano y habrá una infinidad de cosas que quise hacer pero no pude o quise.

Quién sabe, tanto tiempo libre me deja un sabor de boca muy amargo. Uno abandona un poco el ejercicio de la escritura para tomarse unas cañas, estar tirado en un sofá o ir a cualquier concierto. Dices: ''ahora luego...'', eso evoluciona a un: ''mañana seguro que...'' y no sabes si será verdad o no.

Te das realmente cuenta de tu desorden cuando intentas arrancar una idea y no puedes, te frustras y te colapsas porque no sale. Sufres íntimamente porque empezar te resulta más costoso que la última vez y, poco a poco, caes en el abandono de tus dotes de escritorcillo. Te preguntas si realmente lo que estás intentando hacer te llevará a algún sitio... Preguntas sin respuestas, respuestas vacías e inútiles.


Yo que sé, mi mente entró en colapso.

3 comentarios:

  1. A pesar de anhelar esas horas de tiempo libre cuando no las tienes, cuando por fin logras tocarlas con las yemas de los dedos, en ese momento, es cuando anhelas esos meses donde tener un par de horas para ti y tus pasatiempos favoritos era inalcanzable.
    Una vez que estás de vacaciones y todos los días te pertenecen a ti, y no a esos profesores o adultos, ves tanto tiempo libre que siempre habrá un ``Mañana...´´ hasta que no lo hay, y es entonces cuando miras atrás y percatas de todos los ``Mañanas...´´ que habrías tenido si hubieras desprendido tu culo del sofá.
    Mi recomendación es la siguiente; haz un calendario, con un par de cosas que te gustaría hacer al día o incluso a la semana y en cierto modo oblígate a hacerlas, sé que no te gusta nada obligarte a hacer cosas que te gustan ya que no son una obligación, pero poco a poco te adentrarás de nuevo en tus pasatiempos y hobbits y harás mucho más que sin escribir esto. A veces verlo por escrito da la impresión de más importancia.
    Un saludo, y por favor, nunca cambies.

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  2. Es cierto esto que dices, en verano tenemos taaanto tiempo que lo que piensas es: "no hay prisa, ya lo haré". Y no lo haces. Lo que dice KitaTime es buena idea, pero yo soy demasiado desastre: me hago calendarios y los ignoro. Interesante reflexión y, como siempre, muy bien escrita.
    Un abrazo!

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  3. Ohh, muchas veces me he sentido así, buena reflexión, un saludos :)

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