30.8.16

Diálogos

Musa: Soy consciente que no todo el camino por recorrer con nuestros pies, de sinceridad descalzos, será tierra húmeda rodeada de bellas flores. Habrá piedras y espinas. Ten por seguro que estoy dispuesta a saltar las primeras y esquivar las segundas. Por mucho que lo intentes, no vas a conseguir que desista de estar a tu lado. Por mucho que insistas, no vas a desanimarme.

Escritor: Bonitos los ojos que lean lo que me escribes, bellos los oídos que lo oigan.

Se hace el silencio en la sala y, al menos por un breve espacio de tiempo, reina despóticamente sobre los dos personajes que le obedecen manteniendo sus voces mudas.

Escritor: Bueno –empieza a romper el hielo–, en cierta medida me has pillado. Lo último que querría en este momento tan confuso es tenerte lejos. ¡No quiero sufrir de abandono! Pero cuanto el amor propio es débil, resulta inconcebible imaginar que le importas mucho a alguien. Resulta mágico y difícil de creer que alguien me tenga en alta estima. Lo siento.

Musa: ¿Por qué no intentas enumerar una serie de aspectos positivos sobre tu persona? No pierdes nada intentándolo, maestro.

Escritor: Cuando poso la vista en mí, querida, no puedo evitar en ningún instante hacerlo junto a un espejo compuesto en pequeñas fragmentos por el resto del mundo, de mi mundo: familiares, amigos, simples conocidos… Hago introspección en balde, pues siempre lo hago del reflejo de mi ser ante el mundo o viceversa. Entonces lo primero que salta a mi mente son mis carencias, aquellas aptitudes que percibo en los demás y que yo, actualmente, soy incapaz de poseer.

Musa: Pero, lo que puedes percibir a priori en alguien puede acabar siendo una farsa, ¿no?

Escritor: Cuanto más me adentro me doy cuenta de ello, pese que hasta ahora son pocos los casos en los que he terminado en un engaño. Lo que más se aprecia es que nada es blanco o negro en el comportamiento de uno. La inmensa mayoría de personas con las que entablo una relación terminan convirtiéndose en una compleja construcción de emociones y pensamientos que sobrepasan todas mis capacidades. Por el momento han sido inútiles los intentos per describir o delimitar lo que realmente es cada uno y lo que significa para mí. Me desborda el tema.   


Por eso busco en tí un enunciado, una definición de diccionario que me permita escribirte, describirte, hacerte la protagonista de un relato y la antagonista de mi mente. Y te convierto en la musa de mis paranoias tratando de inmortalizar en el tiempo todo aquello que hemos vivido y todas las sensaciones que me has hecho sentir, las cuales confirman que pese a tener alma de muerto sigo viviendo y que he nacido para existir.


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