25.8.16

Aves de paso - José Mª Riera de Leyva

Ficha técnica:

Título: Aves de paso.
Autor: Jose Mª Riera de Leyva.
Editorial: ANAGRAMA S.A.
Publicación: 1993.
Nº de páginas: 189 págs.


Opinión:

“La extrañeza ante la vida y la consideración de que es necesario estar en movimiento para soportarla parecen animar las peripecias de un enigmático personaje, un solitario aprendiz de escritor que un buen día descubre la foto de una muchacha que acaba de escapar de casa y que le recuerda a su ex mujer en la época en que se amaron”

Como bien dice la sinopsis, la novela está escrita desde la perspectiva de un hombre solitario que viaja sin ánimo de lucro de un lugar a otro. La narración es, valga la redundancia, en primera persona y absolutamente todo lo expresa desde el mismo y único punto de vista.

La narración es, para mi sorpresa, pausada: construcciones sencillas, cortas y con una gran cantidad de pautas. Los capítulos, unos más que otros, son también por lo general breves. Aves de paso es, en definitiva, una novela que se lee en apenas una tarde veraniega. Como la dinámica y vida del protagonista, es un libro de paso que poco nos dura entre las manos para volver de nuevo a perderse en la librería como un recuerdo.

El planteamiento de la historia es más de lo mismo: sencillo. Un hombre misterioso al que le gusta viajar de camping en camping es el fondo que Riera de Leyva articula para tratar de expresar cierto romanticismo por una vida que huye de la comodidad del sillón y la familia. Incluso nos invita, pasivamente, a experimentar, a soñar con llevar una vida “nómada”. No hay ataduras, simplemente kilómetros de carretera y bares de mala muerte.

La trama principal no es que sea precisamente el punto fuerte de la novela, por no decir que tampoco constituye una línea progresiva de principio-nudo-desenlace. Está algo disuelta, a veces se hace referencia a la adolescente rubia que le recuerda a su ex mujer (Silver) y otras parece que el libro no vaya por los mismos derroteros. Básicamente, yo diría que la historia –su línea evolutiva– es más una sucesión discontinúa de puntos que no tiene un final definido.

Lo más impactante –o inesperado– de la obra es que cada cierto espacio hay una hoja de papel en la que, de forma aparentemente inconexa, el autor menciona el comportamiento determinado de una especie o un animal en concreto. Esta, me atrevo a señalar, es la parte más compleja del libro al mismo tiempo que personal para el autor. De forma indirecta (o dispersa) trata de señalar, predecir o mencionar una actitud  de los personajes y la evolución psicológica del protagonista.

Para concluir, advertir que tampoco es que haya sido una novela que me haya marcado o por lo menos gustado especialmente. Es buena, claramente; de lectura ágil, entretenida y madura. Reúne los principales elementos para que alguien como yo la recomiende independientemente del grado de placer que me ha aportado. Pero vamos, no es una obra que vaya a fascinar. Y tampoco creo que por ahí vayan sus pretensiones.

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