19.10.16

Recuerdo de Lenin - N. Krúpskaya









“Fuera el que fuese el trabajo que emprendiera Vladímir Ilich, lo efectuaba con una escrupulosidad extraordinaria. Y cuanto mayor era la importancia que concedía al trabajo emprendido, más penetraba en todos los detalles, aun en los más insignificantes”

No tengo pretensión de hacer una reseña al uso –o tal vez sí, todavía no sé hacia dónde conduciré el comentario sobre este libro–.

“Recuerdo de Lenin” es un libro de carácter histórico, o por lo menos en su extensión, escrito por la mujer del protagonista individual del que se habla durante cada una de las páginas. Aunque tampoco se limita en eso, dado que su objetivo era y es dar a conocer el método de estudio, de trabajo y de organización que dio como resultado una estructura  –y por tanto, hay dos tipos de protagonistas: uno en el plano individual y otro en el colectivo– que tuvo el poder suficiente y necesario para derrocar al viejo régimen.

En este libro, claramente marxista-leninista sin llegar a ser un clásico y mucho menos un referente teórico, relata tanto la vida de Vladímir Ilich Uliánov –desde una perspectiva un tanto personal y humana que abarca hasta sus alegrías y preocupaciones más banales–  como la evolución del movimiento revolucionario ruso entre la llegada de Lenin a Petersburgo (1893) y la emigración al extranjero de este en 1907.

Todo el periódico histórico que abarca integra varias detenciones, la deportación a Siberia, el inicio de proyectos de difusión como el periódico Iskra y, como hechos destacados, la división dentro de la socialdemocracia rusa entre mencheviques y bolcheviques. Por no mencionar la negra revuelta de 1905 así como otras manifestaciones que se cobraron la vida de obreros concienciados con la lucha, trabajadoras e incluso niños.

En el plano revolucionario lo más interesante de la obra es el hecho de que cuenta con detalles la costosa creación de un partido de vanguardia teórica y práctica con todo lo que implica: la forma con la que elaboraban panfletos para llamar a huelga, la forma de hacer agitación, las diferentes reflexiones de cómo sobrepasar los problemas que surgen, las diferentes vías de comunicación a través de la cual se erguía una estructura organizada, el modo de acercarse a las masas, las escisiones y finalmente: diferentes tácticas para hacer acción política desde la clandestinidad sin perder efectividad.

Las últimas veinte páginas están constituidas por apéndices en los que se expone brevemente algunas que otras técnicas que utilizaba Lenin para estudiar textos, manías que tenía a la hora de reflexionar o ir a la biblioteca; incluso referencias literarias, los autores que le marcaron y los que frecuentemente leía (Polenz, Herhardt, Baudelaire, Chernichevski…)


¿Por qué leer este libro? No será un pilar de nuestra ideología o no será la historia de ocio más entretenida. Pero me parece valioso para los jóvenes militantes –y para los que no lo son tanto… – conocer las diferentes dificultades que tuvieron los revolucionarios y las peripecias que tuvieron que sufrir –más el tiempo o incluso la vida sacrificados– por una causa justa: la creación de una estructura e ideología fuerte que llevase al proletariado a su emancipación.

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