9.11.16

¿Existe la buena y la mala literatura? - Primera parte.

Esta especie de reflexión es un comentario que le dejé a un compañero en su vídeo de youtube. Este chico se llama Luka Henao. Su blog es https://uranium4.wordpress.com/ y el vídeo en el que he basado mi respuesta es: 



Opinamos diferente. Pese a que el lenguaje así como este se estructura de forma escrita es una construcción social y que evoluciona en la medida que esta lo hace en varios niveles (cultural, político, económico...), sí que hay una serie de criterios objetivos –y por tanto independientes de la voluntad o del pensamiento individual– que hacen que una obra sea o no sea de calidad para esa sociedad.

Una estructura coherente que tenga sentido. Hay obras no convencionales, que experimentan con las formas y la estructura que debe tener una novela. Las hay, y no por ello son mala literatura. Pese a estar estandarizado un modelo, no es el único, y desde luego no por ello estas obras atípicas son infravaloradas. Las innovaciones literarias son en esencia esto: una  ruptura con el esquema dominante, creación de nuevos modelos literarios que se sobreponen al antiguo por diversas causas –normalmente derivan a su vez de un cambio social o cultural, pero no es el tema–. El castellano tiene el ejemplo por excelencia.

Pero aun así, debe tener sentido, la cualidad de darse a entender. El arte no es un ente abstracto y puro desligado de la sociedad y los parámetros por las que ella se mueve. No sólo bebe de ella para tomar forma sino que cuando se expresa, lo hace a esta. Si no tiene sentido, si no permite una interpretación o varias interpretaciones, si el autor no se hace entender, en cierta medida, yo hasta dudaría de llamarlo arte.

Si la acción en una novela transcurre sin poder saber dónde estás en cada momento y por qué camino te estás moviendo, como pasa en Besos entre líneas –los personajes en una página están en un lugar y por arte de magia llegan a otro–, ¿es malo o bueno? Relativo, dirás, depende de los gustos. Pero, sencillamente, no se puede concebir que sea buena una señal de tan gran carencia de técnica narrativa. Y no hay nada convincente para pensar lo contrario.

Las reglas ortográficas obedecen a una necesidad de estandarizar un método de comunicación, y varía según el tiempo. Una obra, a nivel gramatical, es buena o mala para la época si sigue las normas. Se pueden crear conceptos nuevos, nuevas palabras para designar alguna idea –la generación del 98 lo hizo múltiples veces, y no se valora negativamente por ello–. Romper con el lenguaje es interesante, cuando tiene finalidad artística, pero errores ortográficos como: ola k tal, io mui vien. Mires por dónde lo mires, está mal para esa sociedad en un tiempo y espacio determinado.

Con el tiempo el lenguaje cambia, no hablamos el mismo español que Cervantes, desde luego, y porque él en sus obras no respete las normas actuales o no siga las formas que rigen la literatura actual –porque, obviamente, pedirle eso sería un absurdo– no valoramos en esta sociedad que sea un mal autor literario.

Hay otro punto importante, el vocabulario, el uso de este es muy importante porque existe una necesidad de encasillar la literatura en géneros, edades, y un largo etcétera... Nos gustará más, o nos gustará menos, pero tal y como funciona la sociedad, es necesario que sea adecuado. Un ensayo que pretende divulgar conocimiento, difícilmente logrará éxito o que se lo tomen enserio usando vocabulario de párvulos. Al igual que literatura para niños no puede llevar una sobrecarga de tecnicismos porque la educación que han recibido en esa temprana etapa es insuficiente.

Hay otros aspectos, menos influenciados por una normalización, como podría ser la historia misma de la novela y como se desenvuelve la acción. Hay muchísimos géneros y, claramente, no se le puede exigir a alguien que guste uno que aborrece por x razones. La presencia de diálogos o párrafos no es un aspecto tan normalizado como otros, y aquí sí que hay cierta libertad para tener más o menos una preferencia. O una idea a priori de qué es mejor.

El tema central, después de todo, es: ¿son los gustos subjetivos? Sí, hasta cierto punto. Nacemos en una sociedad como si fuésemos una tábula rasa sobre la que después una determinada estructura social con sus instituciones, valores,características (la familia, el sistema educativo, el Estado, hasta el sistema financiero bancos reparte libros educativos) nos inician en un proceso largo de socialización en el que asimilamos una serie de ideas determinadas de carácter social y cultural que no teníamos de forma innata al nacer y que responden a la ideología dominante de la sociedad, no a tu formación autodidacta.

Los gustos son subjetivos en la medida de que también están sujetos a un condicionamiento objetivo por parte de la estructura social, que se traduciría en el ambiente donde se desarrolla la vida del individuo. Por tanto, que te guste una u otra cosa, no depende exclusivamente de ti, sino también de la influencia ejercida por las amistades, la familia, el estado, la situación económica y un largo etcétera de cosas que no determinas en su mayor medida o de ninguna forma .


El vídeo es bastante relativista. Se le atribuye una subjetividad absoluta al arte, como si este no dependiese de la sociedad sino exclusivamente del individuo. Y encima entendiendo a este, una concepción un tanto idealista, como el que verdaderamente por su voluntad determina que le parece buena o mala literatura. No puedo estar más en desacuerdo.

3 comentarios:

  1. el concepto es relativo, por tanto cualquier intento de abarcarlo debe serlo también, el dogma es una quimera que se aferra al tiempo en que se alza como dogma adecuado al consenso de una época.
    Las reglas son guías, necesarias quizás para emprender el camino, pero somos seres tridimensionales, y precisamente es en el papel, en el trozo de arcilla, en el lienzo en blanco, donde somos capaces de abarcar todas estas dimensiones,limitar el arte a los criterios únicos es matarla...un saludo

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    1. ampoco veo a la literatura encajada en unas normas estrictas y universales que juzguen qué tan bueno es un libro. No niego una pluralidad de enfoques para criticar una obra, una pluralidad de recursos artísticos, una pluralidad a la hora de expresarse en el arte. Pero como todo lo que está circunscrito por una sociedad, es libre de acción en un marco determinado y objetivo al propio individuo. Un marco que se planta como una bestia frente al individuo, el cual pierde absolutamente el control de la fiera y en la que, dependiendo del prestigio social se puede o no influir.

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  2. Siempre me gustaron los lienzos sin marcos, no se un cuadro sin marco, me da una sensación de cercanía de... continuidad que me gusta...un saludo

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