3.1.17

Toca leer el balance del blog



Ya han pasado diecinueve meses desde que creé este blog. Diecinueve meses que han transcurrido entre 2015 y 2016. Dos años que han volado, literalmente, y que sin duda alguna han estado entre los más intensos de mi vida. Creo –pero no afirmo, ya se sabe lo imprecisas que pueden llegar a ser las introspecciones– haber presentado durante ambos una fuerte evolución en muchos aspectos de mi persona. Cabe decir que el blog ha tenido un papel muy importante.

Vine a bloguer después de un año y medio en un foro de escritura cuyos usuarios, pese a ser muchos y algunos quizá olvidados, fueron una pieza clave en mi proceso de maduración literaria. Echo la vista atrás, a escritos que consideraba decentes, y ahora me dan vergüenza. ¿Cómo podía compartir semejantes cosas? Tal vez, el simple hecho de hacerme constantemente esta pregunta, es ya una muestra de que mi estilo ha ido mejorando y puliéndose.

«Todo lo que existe merece perecer» diría Engels con razón pues, en el momento que yo creé este blog, empezó en el foro una larga y agonizante lucha contra la muerte; en este caso representada por el abandono y desuso de este. Poco a poco fui sustituyendo lo que representaba compartir mis escritos en un círculo cerrado de gente a hacerlo por mi cuenta en una página que era única y exclusivamente mía.
No me fue mal aunque no tenía una idea clara sobre qué iba a ir el blog. En un primer momento pensé solamente en publicar escritos, pero el contacto en el mundo bloguer a través de twitter terminó por convencerme que quizá dar a conocer libros valdría la pena.

 Y así me fueron los siete primeros meses: un poco chapuceros, sin un estilo claro de cómo estructurar las entradas. Cada una tiene un toque particular y a día de hoy sigo sin escribir siguiendo un esquema preestablecido. Unas veces el poema está centrado, otras alineado a la izquierda; a veces pongo una sinopsis, otras empiezo con una cita de la propia historia,  de vez en cuando pongo los datos del libro…, o no. Si por algo destaco es por no preocuparme demasiado por esos detalles.

2016 por el contrario empezó fuerte y con mayor seriedad desde mi punto de vista. Por fin empezaba a asentarse un estilo a la hora de reseñar, un tipo específico de libros y, en mi parte literaria –algo más floja en cuanto a cantidad–, una mejora notable.

No he dicho nada malo hasta ahora sobre mi blog (y no es que sea un ególatra) y creo que se debe al hecho de que yo nunca me he impuesto un numero de entradas mensuales concretas o una serie de objetivos en los que respecta a seguidores y visitas. Tal vez sea egoísta, y honesto, decir que si escribo en el blog es más por mí que por mi público. Quién me lea y se quede, bienvenido; quien me repudie, que tenga un buen día.

Los datos objetivos no sabría interpretarlos. 18 211 visitas en diecinueve meses sale a 958 visitas al mes y 31 al día. Tampoco sé si 247 seguidores en el tiempo que llevo –y sin hacer el subxsub acosador a través de los MDs de twitter– son muchos o pocos. Sin embargo, ahí están los resultados de mi trabajo y mi presencia por las redes sociales.

Si es cierto que esté último año, para haber escrito durante cinco meses más que 2015, la diferencia de número de entradas es relativamente corta, pues este último sólo he publicado siete entradas más respecto al anterior. La desmotivación habrá tenido que ver en esto, pero también hay que mencionar el trabajo que empecé a realizar en páginas externas como Literatuia (ENLACE) y Voz Partisana (ENLACE). Estos dos factores son claves para entender que he tenido que repartir mi trabajo.

¿Qué espero de este 2017? No lo sé, espero seguir con el blog, creciendo y yendo cada vez a mejor. ¿Metas? Realmente pocas, ¿finalidad? Realmente ninguna. Pese a todo, gracias por haberme leído.

1 comentario:

  1. Estupendo balance del blog :). Para un escritor ya es un logro conseguir un lector. Y por cada lector nuevo, un triunfo.

    ¡Un saludín y mucho ánimo para el año venidero!

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